Competitividad para una nueva etapa del desarrollo energético de Uruguay

3/9/2026
2 min

Durante los últimos quince años, Uruguay logró posicionarse como un referente internacional en transición energética gracias a una matriz eléctrica basada mayoritariamente en fuentes renovables. Ese proceso no solo fortaleció la seguridad energética del país, sino que también creó las condiciones para pensar en una nueva etapa de desarrollo, donde la energía limpia deje de ser un fin en sí mismo y se convierta en una plataforma para atraer inversiones, generar empleo y desarrollar nuevas industrias.

En ese contexto, el Proyecto de Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, actualmente en discusión parlamentaria, representa una oportunidad para fortalecer el posicionamiento de Uruguay. Si bien no incorpora medidas específicas para el sector energético, propone una serie de reformas transversales que pueden favorecer directamente el desarrollo de proyectos de energías renovables, hidrógeno verde, almacenamiento energético y otras tecnologías asociadas a la descarbonización.

La simplificación regulatoria, la digitalización de trámites, la interoperabilidad entre organismos públicos, la fijación de plazos más claros para las autorizaciones y la creación de nuevos instrumentos para promover la inversión y la innovación apuntan a reducir tiempos, costos e incertidumbre. Para proyectos de gran escala, donde la etapa de desarrollo requiere múltiples permisos y una intensa coordinación institucional, estas mejoras pueden convertirse en un factor de competitividad tan importante como la disponibilidad del recurso solar o eólico.

La transición energética también está cambiando la forma en que los países compiten. Cada vez más industrias eligen dónde instalarse en función del acceso a energía renovable, estable y competitiva. Es el caso de los proyectos de hidrógeno verde, los combustibles sintéticos, los data centers y otras actividades intensivas en consumo energético que buscan reducir su huella de carbono y operar en mercados con reglas claras y procesos ágiles.

Desde Ventus entendemos que Uruguay tiene una oportunidad única para consolidar esa ventaja. No solo por la calidad de sus recursos naturales y la experiencia acumulada en el desarrollo de proyectos renovables, sino también por la posibilidad de mejorar y aplicar el marco regulatorio para acompasar el ritmo que hoy exige la inversión internacional. En un escenario donde numerosos países compiten por atraer capital vinculado a la transición energética, avanzar hacia un marco más eficiente puede marcar la diferencia.

El próximo paso para Uruguay no debería ser únicamente exportar materias primas, sino también exportar energía a través de servicios e industrias desarrolladas y productos más elaborados, sobre esa base renovable. Transformar la energía limpia en un motor de competitividad permitirá atraer inversiones de mayor valor agregado, impulsar la innovación y consolidar al país como un referente regional en la economía baja en carbono.

Impulsamos la transición energética de la región