El Fenómeno del Niño y la oportunidad de diversificar la matriz energética de Colombia

17/9/2026
5 min

Colombia atraviesa un momento particularmente desafiante para su sistema eléctrico. La demanda de energía continúa creciendo, mientras parte de la nueva capacidad de generación prevista aún no ha logrado incorporarse al sistema. A esto se suma el fenómeno de El Niño, que puede reducir la disponibilidad de uno de los principales recursos para la generación de electricidad en el país: el agua.

El escenario climático obliga a prestar atención. El IDEAM confirma que El Niño está presente y continúa fortaleciéndose, con una probabilidad superior al 90% de persistir hasta comienzos de 2027. Para el período comprendido entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, su intensidad más probable es catalogada como “muy fuerte”. Para un país cuya matriz eléctrica mantiene una participación relevante de generación hidroeléctrica, menores precipitaciones y caudales pueden traducirse en una presión adicional sobre la disponibilidad de energía.

Pero El Niño no es el único desafío. Lo que hace especialmente relevante el escenario actual es que coincide con una necesidad estructural de incorporar nueva generación. Los análisis de XM presentados este año muestran un balance deficitario entre la demanda anual de energía y la energía firme disponible para todos los años del período 2026-2030. Para el período diciembre de 2026-noviembre de 2027, las proyecciones oficiales han advertido una diferencia entre demanda y energía firme cercana a los 3,9 TWh-año.

Por eso, la discusión no puede limitarse a cómo administrar los recursos disponibles durante los próximos meses. Colombia necesita incorporar nueva energía y necesita conseguir que los proyectos que hoy están en distintas etapas de desarrollo efectivamente lleguen a la red.

La CREG y las autoridades energéticas ya están avanzando en esa dirección. En las últimas semanas se han adoptado medidas para incentivar el uso eficiente de la energía, preservar las reservas del sistema y facilitar la incorporación de nueva generación. La regulación transitoria estableció incentivos para quienes reduzcan su consumo y desincentivos frente a incrementos, mientras que otras medidas buscan flexibilizar y acelerar determinados procesos de conexión. La UPME, por ejemplo, abrió recientemente un nuevo ciclo para asignar capacidad excedentaria de transporte a proyectos de generación, precisamente como parte de las acciones adoptadas frente a El Niño.

Estas medidas son importantes, pero atienden una parte del problema. El desafío de fondo es conseguir que Colombia pueda transformar su enorme potencial renovable en proyectos que efectivamente se construyan y generen energía.

Desarrollar un parque renovable en Colombia exige mucho más que identificar un terreno con buena radiación solar o recurso eólico. Es necesario asegurar un punto de conexión, realizar una adecuada gestión predial, resolver el licenciamiento y los permisos ambientales y conocer desde etapas tempranas las características sociales del territorio, incluyendo la eventual presencia de comunidades y los procesos de consulta previa que correspondan.

A ello se suman otros factores que deben considerarse desde el inicio: las coexistencias con líneas de transmisión, gasoductos y oleoductos; los estudios y planes arqueológicos; la ingeniería; la consulta previa con las comunidades; y el dimensionamiento del proyecto. Finalmente, hay un elemento decisivo que hace posible todo lo anterior: la financiación.

En este punto también hay señales positivas. El sistema financiero colombiano ha ido adquiriendo experiencia y conocimiento sobre los proyectos renovables, mientras que desarrolladores, constructores, asesores técnicos y financieros han acumulado capacidades que permiten evaluar mejor sus riesgos. Esto resulta fundamental para atraer también al inversionista internacional que debe tomar decisiones sobre activos cuya vida útil puede superar los veinte años.

Sin embargo, para conseguir financiación es necesario contar primero con proyectos sólidos. La experiencia de la industria muestra que deficiencias durante las etapas iniciales de desarrollo pueden traducirse posteriormente en años de retrasos para alcanzar el cierre financiero o comenzar la construcción. Colombia no necesita solamente más proyectos renovables: necesita proyectos bien desarrollados, financiables y construibles.

Y cuenta con los recursos para hacerlo. El país dispone de condiciones privilegiadas para la generación solar y eólica y tiene una oportunidad extraordinaria para complementar su matriz hidroeléctrica con nuevas fuentes renovables, almacenamiento y una infraestructura de transmisión que acompañe esa transformación.

El Niño vuelve a recordarnos la importancia de diversificar. La respuesta inmediata requiere administrar responsablemente los recursos disponibles y adoptar medidas que protejan la confiabilidad del sistema. Pero la respuesta de largo plazo pasa por algo más profundo: ampliar y diversificar la oferta energética.

La oportunidad para Colombia está en aprovechar este momento para acelerar ese proceso. Porque la mejor manera de estar preparados frente al próximo fenómeno de El Niño no será solamente contar con mejores medidas de contingencia, sino llegar a él con una matriz más diversificada, flexible y resiliente.

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